Estoy lista para recibir el nuevo año porque renuncié a todo lo malo que tuve antes de hoy, han transcurrido dos horas y pese a la emoción familiar, no he llorado, porque comprendo bien que si mis lágrimas han de salir, lo han de hacer para saciar mi sed y sólo eso, ahora soy más valiente, sabia, finalmente he optado por un modo de vida propio de prudentes personas, mis placeres ahora se limitarán a ser intelectuales, y encontré entre mis meditaciones el estado celibatal.
Se ha tornado mi ser en uno más sereno que antes, menos emocional, menos carnal y ha sido tan sólo por la voluntad, bendita voluntad.
Entre tanto supongo, estaré lejos de ciertas personas, no porque quieran ellas o yo, sino porque la naturaleza de nuestras conductas hará que así sea, así será entonces y volveré a mi estado de soledad y recogimiento no religioso acaso espiritual del que tanto provecho he tenido.
Poca cosa resultaron ser las desavenencias recientes frente a este ciclo nuevo, este 2013 comenzó con serenidad y así permanecerá porque lo que media acá es la voluntad. Tantos improperios y desengaños me dieron convicción respecto a las decisiones acerca de un estilo de vida exigente como este, pero más que eso, fue motivación interna de ser mejor para mí misma lo que me hizo llevarlo a cabo.
Ahora, me siento tranquila y una alegría vive en mi corazón. No una impetuosa y desbordada sino una consciente y apacible; ya no tengo más temores a la soledad ni al tiempo, entiendo ahora que la libertad se logra por el control mental de sí mismo, la libertad reside en el espíritu y se transforma en vida cuando se sabe actuar para ella.
